martes, 17 de febrero de 2015

Saudade

Saudade no es solamente emoción, ritual, o buen viaje. La esencia entera de Saudade no se deja abrazar del todo. Saber qué es Saudade es el logro de los que se transportan y no regresan.

Saudade en parte representa la danza alrededor del fuego, los aborígenes vanagloriándose de su pueblo, la atmósfera que surge de los cuerpos que chocan sudorosos y el sentimiento que emerge a ritmo de tambores, golpes al cuero animal, al roce de las rocas y a los gritos que cicatrizarán.

Las piernas al aire y los brazos que se agitan distendidos comunican el clamor de los cuerpos olvidados que inician el reclamo del trono. Los hombres y mujeres Chritzou blanquean los ojos en un divino momento, son receptáculos de los dioses del cuerpo. Las palabras carecen de sentido, se convierten en gemidos inútiles. La corporalidad se apodera del tiempo. Los cuerpos se unen lento, luego rápido, despacio otra vez, todo depende de la energía otorgada por los dioses del fuego. Abruptamente los nativos Chritzou son reclamados por el plano terrestre, la voz del gran líder los arraiga lento. Los que logran abrir los ojos, entristecen por el fallo, agradecen la oportunidad y esperan la siguiente ocasión.

Al finalizar la música, los hombres y mujeres se abrazan en círculo alrededor de quienes ya no están, de los que ahora se encuentran danzando con los dioses del cuerpo y el fuego, de los victoriosos que han entendido a Saudade.