Ella lo conoció hace poco, hace muy poco realmente, no había pasado más de una semana desde entonces, pero ya estaban en su cuarto, sentados en su cama mirándose fijamente, no sabía cómo habían llegado ahí, pero en ese momento no le importaba, y a él tampoco parecía importarle, simplemente no podía apartar la mirada de sus ojos marrones, y eso, su mirada hipnótica, hacía que nada más importara. Parecía llevar una eternidad viendo esos ojos, no podía recordar el inicio de esa mirada mutua ni sentía que fuera a acabar, el tiempo había perdido su forma y su lógica, dejando de ser un soplo de viento que empuja las cosas sin freno alguno para convertirse en materia maleable, y de repente ocurrió que pudo verse a sí misma sentada frente a él, como si fuese una tercera persona pero sin dejar de sentir su propio cuerpo sentado y la mirada de aquel chico que tenía en frente, sintió entonces cómo su cuerpo se llenaba de una sensación indescriptible que polarizaba su cuerpo con una carga opuesta a la que se polarizaba él, atrayéndose mutuamente hasta convertir la cercanía en beso. Tuvo que salir del cuarto sin tener una razón aparente, alguna fuerza la obligaba a salir dejándolo ahí luego de besarlo, y esa misma fuerza le impidió regresar una vez que se encontraba afuera.
Despertó, y su primer pensamiento la hizo sonreír, aún podía sentir la emoción del beso. Era obvio, lo había conocido hace muy poco para que hubiera ocurrido aquello, apenas un sueño, pero aún así había sido una de las sensaciones más fuertes que había experimentado: su mirada, sus labios.
Al día siguiente, al verle, tuvo ganas de contarle al respecto del sueño, pero la pena se lo impidió, ¿qué pensaría él de aquello si recién lo conocía? pensó, así que se contuvo y actuó como lo haría normalmente, él también actuaba como siempre, como un amigo. La tarde de ese mismo día, cuando se iban a despedir, ella, en un arrebato de confianza, le contó a él el sueño de su beso, a lo cual él, como se esperaba, respondió con una cara de sorpresa, pero la siguió con una sonrisa; la noche anterior, la noche del sueño, del beso, él también la había encontrado en el mundo onírico y le había besado.