lunes, 28 de octubre de 2013

Sinaida

¡Sinaida! lo sé todo,
tú mujer pícara
crees que no caigo en la cuenta,
me tomas por chiquillo,
pero lo sé todo.

¡Oh! literatura hecha realidad,
hecha carne,
ni el mismo Turgueniev se percataba
de la profecía que realizaba,
de la Sinaida que te hacía
y del Volodia en el que me transformaba.

viernes, 18 de octubre de 2013

Sabotaje de intersticios

Dedos en un mar de nervios
Entrenudos muy tensos
El ceño fruncido 
Las comisuras apuntando hacia el suelo

lunes, 7 de octubre de 2013

No sé si te odio...

No sé si te odio más de lo que te quiero, pero estoy segura de que no es menos

martes, 10 de septiembre de 2013

Y si el fin del mundo no llegó...

Y si el fin del mundo no llegó,
era porque no estábamos tomados de la mano.

martes, 6 de agosto de 2013

La peur

En el último momento del final de los tiempos, el estruendo desató el desquicio. Todos eran cuerpos corriendo en círculos, cráneos chocando unos contra otros. Sólo hubo uno que permaneció inmóvil mirándolos desde lejos. Con su macabra mueca dientes desvestidos, era todo huesos vestido de negro.

sábado, 27 de julio de 2013

Ya hice todo lo que pude

Antes trataba de dejar limpia mi conciencia diciéndome: “-ya hice todo lo que pude”, pero la verdad es que podía haber hecho más. Era una cuestión de cansancio espiritual más, que de pereza. Pues me dedicaba de corazón a hacerlo, ponía mi empeño en ello y no funcionaba. Y el asunto era que, con sólo aquello no bastaba, es ahora que me doy cuenta. Entiendo que la verdadera dedicación consiste en seguir intentándolo en el momento justo en que quieres desistir, y no sólo desearlo. Esa perseverancia casi patológica, que a algunos molesta, es lo que hace la verdadera diferencia. Quererlo más de lo que quieres descansar, ese es el truco. Que quieras descansar esta bien, pero no puedes decir entonces que hiciste todo lo que pudiste, porque aun falta mucho para hacerlo todo.

sábado, 22 de junio de 2013

Odio Soñarte

Odio soñarte,
porque al hacerlo, te haces presente,
aún cuando has estado ausente
y me he habituado a ello.

Odio soñarte,
porque el hacerlo 
contamina mi presente
con nuestro pasado.

Odio soñarte,
porque es la prueba contundente
de que aún habitas en mí,
de que aún estás bajo mi piel.

Odio soñarte,
porque, en el sueño,
te tengo tangible, vívida;
pero al despertar, 
sólo te tendré viento y recuerdo.

Odio soñarte,
porque sé que mañana
la luna estará más grande,
y te soñaré con más fuerza.

viernes, 14 de junio de 2013

No él, no ella

Quien escudriña mis ojos, eres tú,
No él, no ella.
Quien escudriña mis labios, eres tú,
No él, no ella.
Quien escudriña mi piel, eres tú,
No él, no ella.
Quien escudriña mi cabeza, eres tú,
No él, no ella.
Quien escudriña mi corazón, eres tú,
No él, no ella.
Quien escudriña mi espíritu, eres tú,
No él, no ella.
Quien escudriña mis lagrimas, eres tú,
No él, no ella.

Quien me posee, eres tú.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Una Flor junto al Seine

Un día de cielo despejado y soleado, como de costumbre, yo, con ganas de humo de cigarro, iba caminando junto al río Seine, admirando el rebote de la luz en el paisaje, cuando, de repente, me percaté que en la orilla del río había una flor que nunca antes había visto: una flor baja, de tallo delgado, pétalos rojos y grandes que se inclinaban hasta casi tocar el suelo, y un centro con vellos blancos bañado en polen amarillo; Luego de acercarme y verla por un rato, corrí y  le conté a Mariene acerca de mi descubrimiento, la llevé al río tan pronto como pude y le mostré la flor, Mariene estaba sorprendida, tanto como yo lo estuve al descubrir la flor.
Seguí dando mis caminatas rutinarias de cigarrillo, pero ahora pensando en aquella flor, nadie más pensaba en ella, estaba sola. A veces trataba de no pensarla o encontrar alguna otra flor similar junto al río, pero nunca hallé otra, y esto me hacía pensar nuevamente que ella estaba sola, así que tenía que ir a visitarla. Yo era su única posible compañía, su única escapatoria de la soledad, eso era una señal: ser la única persona en haberse percatado de aquel bello y único espécimen, y desde ese momento estar condenado a ser su compañía; Me llamó la atención aquello, ¿acaso nadie más pasaba por ahí? ¿acaso nadie más había visto la flor?; Me obsesioné tanto con estas preguntas que decidí esperar que alguien más apareciera para verla, hasta el punto de estar casi todo el día, todos los días, esperando junto al Seine

A medida que pasaba el tiempo, que corría el agua y se consumían los cigarrillos, iba perdiendo las esperanzas de que alguien más paseara junto al Seine y llegara a ver la flor, hasta que una tarde, por fin, toda mi espera tuvo un sentido, pues alguien se acercaba, una silueta negra con un borde dorado de sol, su cintura y su cabello delataban que era una mujer, poco a poco se acercaba revelando su ropa: unas sandalias, falda azul larga hasta abajo de las rodillas, camisa blanca de tela delgada, vi la punta de sus cabellos acostadas en sus hombros, me encontraba impaciente por descubrir su rostro, hasta que finalmente la luz quiso dar paso a él, descubriendo aquella mujer que yo vi por última vez algunos años atrás, descubriendo a Mariene, y ella descubriéndome a mí con la misma sorpresa con la que un día yo descubrí esta flor.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Me sentí malo

–Me sentí malo
Pudo ser broma, inocuo.
–La dicha a este lado del hoyo es un prostíbulo barato
Jeremy cogió su sombrero del piso y caminó hacia el fondo.
–Cuanto más rápido se acabe el mundo, mas rápido saquearemos esa tienda de electrodomésticos
El hedor de su camisa era intenso.
–Ayer murieron dos perros –replicó León apuntándolo a los ojos–…lo atropelló un taxista, y al otro le dispararon en el cuello
En un mundo en el que es más fácil conseguir sexo que caramelos, no hay espacio para todos.