sábado, 29 de marzo de 2014

El rostro

Íbamos caminando cuando el silencio se apoderó de nosotros, por instinto o simplemente curiosidad, volteé a ver el rostro de Sebastian, éste había cambiado totalmente, ya no quedaba rastro alguno de la risa que traíamos hace rato, ahora estaba cabizbajo, ahora sus labios se unían formando una linea casi recta, con una leve inclinación en sus extremos, una inclinación de tristeza, ahora sus ojos... sus ojos se había perdido, se habían perdido con él, sus ojos estaban cubiertos con una delgada cobija de humedad, pero no podía liberarla, no podía llorar, no podía hacerlo pues yo me encontraba con él.

Todo en conjunto, su rostro, me mostraba lo que Sebastian sentía, pues a pesar de estar feliz de que próximamente sería padre, le apenaba ser padre del hijo de una mujer que no amaba.