domingo, 23 de marzo de 2014

Lo que quiero

Si me preguntas lo que quiero
no te podría contestar,
en un principio,
con palabras precisas.
Para decirte lo que quiero
tendría que especificar,
primero,
aquello que no quiero.
Así pues, no quiero
encontrarme de repente
en la noche, en mi cama,
abrumado por la soledad.
Con algún pensamiento,
existencial o no,
que se empeñe con esmero
en no dejarme dormir.
O imaginando la silueta
de alguna persona,
que cariñosamente me abraza,
para conciliar el sueño.
No quiero tampoco
tener en mi cama a un cualquiera
para probar el calor del sexo
y sentir el vacío del no afecto.
Ni quiero allí
la compañía de una amistad,
porque aunque no tiene el frío de la distancia
tampoco tiene el calor de la cercanía.
Lo que quiero
es dormir con alguien que,
con sólo mirar sus ojos,
se sepa lo que piensa el otro.
Con quien pueda explotar
el amor hecho carne,
pero sin decir absolutamente nada
decidamos no hacerlo.
Alguien con quien comparta
cada sensación, cada toque
y cosquilleo, cada experiencia,
como si fuésemos uno.
Que las posibilidades sean infinitas,
con magnetismo en la cercanía
y que se sienta el universo
en cada abrazo.
Lo que quiero,
Lo que en realidad quiero
es amar y ser amado,
es amarte y que me ames.