Se le haría tarde y contra cualquier pronóstico, no
llegaría. Escuchaba las bocinas reclamar vías, afuera; un choque de
automóviles. Sabía que la vería, sentada
posiblemente mirándolo, succionando de un pitillo el líquido de una
botella. Pensaba: “¿Cuántos años hacen una vida? ¿Cuán larga puede ser una espera?”.
Hoy por hoy no cumplir promesas trae malos días.
Le había dicho que llegaría, trayendo consigo más que
intenciones buenas. Ella cuenta haber visto una a luz; un arrebatamiento que convertiría
en brea toda sensación incomoda que trajera el aire antes de una tragedia. Ese
día la radiación echó a perder su maquillaje.
Con sólo escuchar sus pasos podía sentir sus manos
llenándose de él. Hay pocas verdades en este mundo; ella lo quería, y a él sólo
le haría falta tiempo.