viernes, 25 de abril de 2014

Juan Las Tierras y la Danza de las Manos

Hola, mi nombre es Juan, Juan Las Tierras, y les vengo a contar la historia de dos de mis más preciadas amigas y su aventura: Una de ellas se llama Derecha, la otra se llama Izquierda, son buenas amigas, trabajan muy bien en equipo y les gusta estar juntas, pero no necesitan estarlo. Se juntan para pensar, para jugar y descansar. Son algo tímidas con los demás, pero a pesar de ello se pueden tomar confianza y ser muy amigables, por ésto ellas tienen muchos amigos, algunos con quienes comparten más que con otros, pero en general prefieren estar juntas y solas. Se les suele prestar mucha atención en las conversaciones, pero generalmente pasan desapercibidas como los demás, ésto ¡Claro! hasta que descubren su peculiar y asombrosa suavidad.

Las dos son muy similares y comparten su gran particularidad, aunque cada una tiene un punto en el que se pierde su suavidad: Izquierda en la yema de su dedo indice a causa de la música y Derecha bajo su dedo anular debido a su gusto por el viaje.

En una ocasión Izquierda sintió algo de envidia de Derecha, pues ella suele salir sola algunas veces, así que decidió conocer a alguien nuevo en frente de ella para generarle celos. Pasó Izquierda un buen tiempo sin decir nada con respecto a su idea, esperando el momento apropiado para llevarla acabo. El día por fin llegó cuando ellas, tanto Derecha como Izquierda, conocieron un grupo de amigas nuevas, y entre ellas hubo una con quién Izquierda se empezó a llevar muy bien, así que decidió llevar a cabo lo que deseaba justo en ese momento y suavemente, tal y como lo indicaba su naturaleza física, se acercó a Ella e inició un leve contacto que poco a poco fue evolucionando hasta volverse un viaje tentador del tacto, y en una maniobra habilidosa de Izquierda, todo se detuvo en una posición estética en la cual las yemas de Izquierda y de Ella se tocaban mutuamente en un lazo de sospecha. Fue entonces cuando Derecha se percató de lo que ocurría, y con el estar a la expectativa como único estado posible, sintió cómo el tiempo se ralentizaba y todo decidía permanecer en el estado en el que era atrapado por la vista de ella, entonces vio muy lentamente que Ella decidía separarse un poco de Izquierda lo cual la calmó un poco, pero entonces todo cambió y Ella se acercó nuevamente a Izquierda y sus dedos se entrecruzaron en un abrazo que emanó calor. Todo volvió luego a su velocidad normal, quizá acelerada, y las manos seguían juntas bañadas en proximidad, contacto, intimidad y magnetismo, y por éste último Derecha se vio atraída, con trasfondo de celos que entre más cerca al abrazo menos fuerza tenía, hasta el punto en que pudo tocarles, Izquierda y Ella se sorprendieron un poco con su llegada pero le aceptaron en su pasión, y así comenzó una danza entre las tres que poco a poco fue acercando a las demás amigas que conocieron ese día, hasta que hubo un momento en que ya no se podía distinguir una de la otra, pues del grupo se veía salir y entrar manos, fusionarse y quemar entre ellas, y perder toda propiedad de sus cuerpos.

Así fue como perdí mis valiosas amigas, como decidieron dejarme al encontrar la absorción del tacto, y justo por eso no les guardo rencor alguno y les sigo apreciando, porque su ausencia ha hecho de mí un mejor Juan Las Tierras.