La cortina de cabello
que nos envuelve,
que esconde y excita
la atmósfera.
Y es en el calor
y en la tensión,
que se vive entre
los besos y respiraciones
agitados y cortados.
Entre piernas enlazadas,
entre dedos ansiosos
por tocar y sentir
todo lo que ahí hay.
Es la perfecta combinación
entre el mórbido placer
y el peligro de ser.
¿Pero qué somos?
Solo somos animales
del instinto,
seguidores del impulso
depredadores, caníbales
que desean
más de esa carne,
y la obtenemos a
mordiscos y en
pedazos.
La fuerza oculta
se revela,
los miedos se desvanecen,
la cordura y la razón
no existen en
esta atmósfera
oculta entre
cortinas de cabello